De las cartas a los e-mails

¿Cómo se hará la historia sobre los sucesos de la Argentina actual? Segunda parte del diálogo de Pacho O`Donnell, quien se refiere a una paradoja del presente: los protagonistas ya no cuentan en cartas sus intimidades como lo hacían los del pasado. Hoy todo es fugaz y superficial, y para O`Donnell será la sociología entonces la que ayudará a hacer "megacomprensiones" sobre la época actual en los futuros libros de historia.

-Hablábamos de la "historia oficial". ¿No le da la impresión de que si los historiadores de dentro de treinta o cuarenta años toman de este tiempo como fuentes periodísticas a algunos medios "hegemónicos", estaríamos ante un problema...? Hoy nos damos cuenta de que había una realidad oculta que afloró en los últimos meses... ¿Pero aflorará esa realidad en la historia?
-Es correcta su observación. Y fíjese que esa realidad, esa respuesta popular, no sólo afloró con la muerte del ex presidente. Ya había sorprendido esa gran multitud de buen espíritu, solidaria, amable, cordial, patriótica, que surgió en Buenos Aires el 25 de mayo, con el Bicentenario. Eso no estaba en los medios, se les había pasado.
Sí, en verdad la historia oficial se rigió sobre aspectos ideológicos. La historia oficial es la que escriben los poderes de cada tiempo. Porque el verdadero poder tiene la capacidad de manejar la opinión, o de tratar de manipularla, al menos. Tener el dominio de la explicación de los hechos es uno de los objetivos de ese poder. En una guerra es muy importante tener el poder de las palabras. Si usted a un patriota lo llama terrorista, y consigue imponer que es un terrorista, habrá obtenido una gran victoria. Porque es muy distinto que alguien que se inmola por una idea sea llamado patriota o terrorista. En ese sentido habrá que ver cómo se observará este tiempo desde el futuro... Yo creo que obviamente estos medios habrán de ser consultados por los futuros historiadores, esperemos que accedan y consulten otros medios y otras vías. Y, cuidado, será con un déficit extra, que ya los historiadores tienen. Que ya no habrá acceso a la intimidad. Gran parte de la historia del pasado se construye sobre cartas, sobre los diarios, sobre las memorias personales. Sobre aquello que constituía la identidad de una persona. Por ejemplo, para entender bien lo que pasa cuando Lavalle dirige el ejército al servicio de Francia y pone sitio al Buenos Aires de Rosas, uno comprende todo lo que sucede a través de las cartas que obsesivamente le escribe a su esposa... Esas cartas de Lavalle a su esposa permiten entender cuál es el proceso, que es lo que va pasando, porque Lavalle aceptó ese ejército cipayo, y porque finalmente no puede tomar Buenos Aires y se retira.
-Ya no hay cartas, hay emails...
-Lamentablemente ya no hay cartas. Y los emails son absolutamente fugaces, no alcanzables. Y las memorias, maravillosas como las del General Paz, o como la del general Espejo, no tienen comparación con las memorias que se escriben hoy de políticos, que pasan por el tamiz de los abogados, de los periodistas, que los cuidan de lo que van a contar y decir. Será complicado construir la verdad...
-Es paradójico. En un tiempo en el que la tecnología está tanto al servicio de la información, el historiador cuenta con menos elementos para contar esa verdad...
-Va a tener muchos menos elementos para acceder a la intimidad de los personajes, y a la intimidad de las decisiones de esos actores. Se podrán hacer "megacomprensiones", desde el punto de vista de la sociología, pero no desde la intimidad de los protagonistas.
-Recientemente, en la presentación del libro Valientes, de Hernán Brienza, usted prácticamente lo sindicó como un sucesor suyo. ¿Hay sucesores, hay posibles historiadores del futuro que nos cuenten una historia distinta a la "oficial"?
-Sí, yo esto lo empecé muy solo. Si bien estoy entroncado con el revisionismo, de Alberdi, de Saldías, de Pepe Rosas, de Fermín Chávez. Pero todos ellos han muerto. De manera que durante varios años estuve muy solo, y fui bastante "cascoteado". Por ejemplo, Luis Alberto Romero se erige a sí mismo como el jefe de los historiadores profesionales, como él los llama, y se dedicó sistemáticamente a tratar de destruirme, incluso con injurias personales, con críticas demoledoras de mis libros, que publicaba en medios importantes. Pero el tiro le salió por la culata porque él es un hombre que ha ido perdiendo prestigio, y ya hay muchos de los que él llama historiadores profesionales que vienen a consultarme. El "neo revisionismo", por llamarlo de alguna manera, siguió vigente, no murió, y empezaron a surgir personas atraídas por esta visión. Porque, además, la historia contada de este lado es absolutamente fascinante. La historia contada desde el otro lado ha logrado, por ejemplo, que los alumnos digan que la historia es una de las materias más aburridas del colegio. Mire que hay que poner mucho esfuerzo para hacer que la historia argentina sea aburrida, porque es todo lo contrario, es realmente fascinante... Hay gente que está en la línea "neo revisionista" con mucha capacidad, con mucho talento. Hernán Brienza, Araceli Bellota, Hugo Chumbita, Enrique Manson, un hombre que ha colaborado con Fermín Chávez en continuar con la historia argentina de Pepe Rosas cuando falleció. De modo que hay gente que está trabajando muy bien en esta línea. Además, hemos logrado juntarnos, agruparnos, con mucho uso de internet, con muchas publicaciones esparcidas en la web de esta orientación. Yo le diría, que si me permite recomendar, se puede acceder a esta línea entrando a www.pensamientonacional.com.ar o a www.lagazetafederal.com.ar. De modo que hay mucho texto revisionista circulando por la red y esa es una forma muy interesante de difundir y agrandar el espectro.

1 comentarios:

viviana mendoza dijo...

me da tanto gusto leerlo y q bueno q existan para mi me es muy util para mis hijas vean lo apasionante q es la historia argentina y q gran humildad q tiene al dar referencias de otros escritores digno de una gran persona