Pacho O'Donnell, a fondo


Pacho O´Donnell dialogó en exclusiva con el periodista Vito Amalfitano, del diario LA CAPITAL. El historiador que en 2010 estuvo en el centro del debate, ahora quiere una pausa para escribir de Monteagudo. Pero enseguida se pone en guardia contra los que dice que hicieron de la historia "una de las materias más aburridas del colegio".

Primera entrega

Por Vito Amalfitano
vito@lacapitalmdq.com.ar

Es que volvió el debate, reapareció la política en Argentina, se terminó el discurso único del neoliberalismo que arrasó con estructuras, tejidos sociales, marcos morales. Y ahora, en tiempos de reconstrucción -y de poner en cuestión-, ni la historia puede abstraerse de la lógica binaria que domina el campo de discusión en la sociedad, y los historiadores quedan atrapados por esa disputa. Aunque en el caso de Pacho O'Donnell, con un saldo muy favorable. El también ganó en 2010 su propio combate de la Vuelta de Obligado. Pero al costo de un desgaste que hoy le reclama una pausa.
Por eso nos cuenta que ahora escribirá sobre Monteagudo, que les dará un descanso a Rosas y Mansilla.
-Se va un año muy especial para Pacho O'Donnell, y en el centro de la escena, en medio de un gran debate, dominado a veces por esa lógica binaria... Nada menos que al lado de la Presidenta el día en el que se reivindicó como nunca el combate de la Vuelta de Obligado...
-Sí, fue muy intenso el año, que no se olvide que empezó nada menos que con el Bicentenario. El acto de la Vuelta de Obligado sí fue muy importante para reinstalar al menos la discusión entre dos corrientes historiográficas. Por un lado está la historia oficial, que escribieron los vencedores de las guerras civiles, los unitarios que luego se autodenominarían liberales. Pero liberales autoritarios, porque pretendían imitar el liberalismo inglés, pero se quedaron en la emulación del liberalismo económico pero no del político. Entonces fueron, y siguen siendo, los prototipos de este tiempo, liberales que se convierten en autoritarios en diferentes aspectos políticos. Y por otro lado una corriente revisionista, que ve la historia desde un punto de vista nacional y popular, y de una manera distinta a la oficial. Una corriente que trata de corregir los excesos de tendenciosidad de la historia oficial. Una historia oficial que fue escrita como un proyecto político, de justificación de un proceso de organización nacional liberal que llevaron adelante sobre todo después de la batalla de Pavón. Cuando las fuerzas de Buenos Aires comandadas por Mitre terminan de derrotar a las fuerzas de la Confederación Provincial, conducidas por Urquiza...
-Ahí está lo de lógica binaria, necesaria al fin de cuentas... Antes ni siquiera se hablaba de la Vuelta de Obligado...
-Es que el combate de la Vuelta de Obligado es el hecho más oculto. Porque es la invasión anglo-francesa en 1845 en tiempos de la Confederación Federal, cuando gobernaba Juan Manuel de Rosas. Porque esa invasión cuenta con la plena colaboración de los unitarios exiliados en ese momento en Montevideo. No sólo eso, sino que algunos estaban directamente arriba de los barcos invasores. Pues entonces, contar esa ominosa traición a la Patria no era lo que más entusiasmaba a quienes escribieron la historia oficial. Por otra parte, hubieran tenido que elogiar a Rosas, lo cual estaba muy lejos de sus intenciones. Por lo tanto, el combate de la Vuelta de Obligado fue una epopeya oscurecida u oculta. Algunos historiadores de la otra línea, por llamarlos de algún modo, han salido recientemente a la palestra y dicen que no es cierto que no estaba difundida. Y en realidad estaba difundida muy mal, con dos o tres renglones en los libros escolares, pero no difundido en la proporción de su importancia histórica. Por ejemplo, San Martín dijo del combate de la Vuelta de Obligado que podía asimilarse a las guerras de la independencia. San Martín dijo también que el combate de la Vuelta de Obligado había demostrado que los argentinos no somos empanadas que se pueden comer de un solo bocado. San Martín fue un gran admirador, no sólo de la defensa en ese combate, sino también de la resistencia y la victoria ante el bloqueo francés de 1838. Es decir que fueron dos escenarios de resistencia a la invasión extranjera. La Vuelta de Obligado es como una metáfora a cañonazos que demuestra un drama que recorre toda la historia argentina, que es la alianza de ciertos sectores de la dirigencia argentina con factores de poder extranjero, con el poder económico.
-Algunos hoy siguen subidos a esos barcos...
-Algunos siguen subidos a esos barcos, contra el bienestar del resto de los argentinos y argentinas. Como usted bien dice, ha habido muchas, demasiadas, batallas de Obligado en la historia, en las que algunos argentinos se han subido a los barcos del enemigo, y hemos perdido unas cuantas. Aquella la hemos ganado. Pero, por ejemplo, hemos perdido la batalla del endeudamiento externo. Ahí se produce lo mismo: la alianza de sectores dirigentes argentinos con mucho beneficio propio, con factores de poder extranjero, en perjuicio de las grandes mayorías nacionales. Hemos perdido la batalla de la venta a precio vil de empresas públicas estratégicas. Estamos librando ahora la batalla de no seguir sometidos por las imposiciones del Fondo Monetario Internacional. Es como que es una batalla que da la impresión de que se está librando en este momento. La importancia de revisar y volver sobre la batalla de Obligado radica en tomar conciencia de todo eso.






1 comentarios:

asynthotic dijo...

Leí el libro sobre Rosas de Pacho .La palabra" mazorca sólo aparece 5 veces y siempre en forma circunstancial . Tampoco nada dice sobre lo poco que hizo el Restaurador en 1810 , y apenas menciona algunos de los crímenes atroces de Rosas . Sí comenta que su antepasado el Dr. O´Donnel participó de la Vuelta de Obligado (ahí está el quid de la cuestión ) . En fin , una exposición donde el ser autoritario y criminal es una minucia sin importancia .